Adeco | ¡Alfabetiza! 2016. Un mundo de experiencias en un lugar pequeño
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¡Alfabetiza! 2016. Un mundo de experiencias en un lugar pequeño

Los pasados meses de junio y julio realizamos la campaña de educación con jóvenes y adultos ¡Alfabetiza! 2016. El grupo voluntario vivió dos meses en San José Corral Blanco, entre lluvia y sol, disfrutando vientos fríos y grandes hospitalidades. Éste fue el segundo verano consecutivo que trabajamos en esta localidad del municipio de Chignahuapan, Puebla, y en contraste con el año pasado, hemos sido un grupo numeroso conformado por 29 voluntarios, trabajando con 106 personas durante 6 semanas consecutivas de clases regulares.

La campaña es el momento donde llevamos a la acción todo lo que aprendimos y reflexionamos en los meses previos. Es el lugar donde estás rodeado por personas voluntarias como tú y donde día a día convives con los hombres, mujeres, jóvenes y niños de la comunidad.

Con las personas de la localidad se forma un ambiente de convivencia, confianza y amistad, así como de aprendizaje continuo, al igual que dentro del equipo de voluntarios. El grupo se conformó por algunos jóvenes que llevábamos ya un año de experiencia en San José así como de otros recién incorporados este año al proyecto. Una de las alfabetizadoras nos comparte sus sentimientos al regresar a la comunidad:

“Parecía como si no me hubiera ido, mi cuerpo no se sentía extraño, los pasos seguían un impulso natural que me arrastraba por los caminos. La cabeza, llena de expectativas, de querer hacer cosas nuevas, de querer ver a las personas que había conocido el año pasado, contarnos nuestras historias y regresar a compartir dos horas todos los días para transformarnos, para aprender y para enseñar.”
(Abril, voluntaria de 16 años.)

Durante el 2015 realizamos un diagnóstico participativo con las personas de San José sobre sus necesidades. Éste nos sirvió para planear una serie de capacitaciones que nos ayudarían a abordar distintos temas en las clases como: matemáticas, género e historia.

Este año nuestra casa fue la escuela primaria Aquiles Serdán de San José, lugar que nos acogió por casi dos meses. Durante las mañanas, cada alfabetizador prepara sus clases para después ir a las casas de las personas a impartirlas. Las clases se dan en un ambiente que propicia el diálogo, la construcción de conocimiento y la participación de los asistentes. Aunque varias personas que tomaron clase el año pasado ya no pudieron continuar trabajando con nosotros, esta vez se incorporaron nuevos alumnos.

Además de las clases diarias, se abrieron otros espacios educativos y de convivencia en San José. Algunas actividades comunitarias que se realizaron tuvieron como base los recursos naturales, un tema importante en la comunidad y de interés en el grupo que detonó muchas reflexiones en una clase comunitaria.

También desarrollamos un taller de bordado con el fin de recuperar las historias de los participantes para plasmarlas en un tejido. Y, como cada año, un taller para niños y un día de campo comunitario con partido de futbol incluido.

Una particularidad de este año fue el trabajo que se realizó con Helio, proyecto de arte contemporáneo de la Fundación Alumnos 47. Desde la precampaña se tuvo vínculo con un equipo de talleristas de distintas discilpinas artísticas, quienes trabajaron con nosotros en San José por una semana. Ellos impartieron una serie de talleres de música, expresión corporal, modificación de imágenes, juego con disfraces y pigmentación de lana principalmente con los niños y mujeres de la localidad. Fue muy enriquecedora la experiencia que tuvo ¡Alfabetiza! en el trabajo paralelo con otro proyecto.

Nuestro último día en la comunidad tuvimos una despedida muy emotiva y melancólica con las personas con las que habíamos trabajado. Además de concluir nuestra estadía en la localidad, como cierre de las clases y de la labor realizada junto con las personas de San José, hicimos entrega de un libro comunitario, producto del trabajo entre voluntarios y habitantes. Se formó un grupo de personas de San José que junto con algunos alfabetizadores fungieron como consejo editorial, decidiendo la portada y el título del libro además de la organización de los textos. De esta manera, el libro San José Corral Blanco. Un mundo en un lugar pequeño, recopila historias personales, sentires de la comunidad y saberes como recetas y leyendas.

Como conclusión, una alfabetizadora nos expresa sus sentimientos:

Es bonito saber que existen aquellos que aún creen que el mundo puede ser mejor, y que uno puede-tiene que participar en ello, no como un salvador o cosa que se le parezca, sino desde una posición que no sea sólo la de un mero observador.
(Jocelin, voluntaria de 32 años)