Adeco | ¡Alfabetiza! 2017. Las letras resonando entre montañas
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¡Alfabetiza! 2017. Las letras resonando entre montañas

Después de vivir durante junio y julio en Chachahuantla entre lluvia, sol y grandes hospitalidades, concluimos la campaña de educación con personas jóvenes y adultas ¡Alfabetiza! 2017. Fue el primer verano que trabajamos en esta localidad del municipio de Naupan, Puebla. En contraste con el año pasado, hemos sido un grupo más pequeño conformado por 23 voluntarios y voluntarias, trabajando con 108 personas durante 6 semanas consecutivas de clases regulares.

Formamos un ambiente de convivencia, confianza y amistad con las personas de la localidad, así como de aprendizaje continuo. El grupo se conformó por jóvenes que llevábamos uno o dos años trabajando en otras comunidades y de otros recién incorporados al proyecto. Una de las alfabetizadoras nos comparte sus sentimientos al regresar de la comunidad:

Aprendí que, en 50 días, una no puede cambiar al mundo pero puede hacer una diferencia: su diferencia a su escala. Aprendí a abrazar y a decir «te quiero». Aprendí que el mundo se puede ver con otros ojos y otros colores; y que, a pesar de esto, los lazos no se tejen por el lugar donde nacimos sino por el intercambio. Aprendí a abrir mi mente, a ver las cosas con diferentes lentes y a respetar. Viví en otra temporalidad, empecé a creer en lo sobrenatural y en lo mágico. Hice familia, amigos y recuerdos. Compartí mi vida, mi espacio y mis sentimientos. (Lucile, voluntaria de 21 años)

Además de las clases de lectoescritura, este año organizamos grupos de estudio que eran temáticos a partir de los intereses de algunas personas; así, se crearon grupos de fotografía, música, salud, memorias y huertos.

Además, desarrollamos un taller de autogestión con un grupo de jóvenes y, como cada año, un taller para niñas y niños.

Finalmente, se abrieron otros espacios educativos y de convivencia en Chachahuantla. Tuvimos un paseo comunitario en el que convivimos en la comunidad vecina, “Xiactla”; jugamos un partido de fútbol con jóvenes y niños de la comunidad y, en conjunto con los participantes del taller de jóvenes, organizamos y llevamos a cabo una jornada de recolección de basura.

Después de todo el trabajo realizado, quedaba aún la evaluación de nuestra labor. Así fue como en agosto comenzamos el último periodo del proyecto con la retroalimentación de nuestro quehacer y definición de elementos de trabajo a futuro en la comunidad de Chachahuantla. La reflexión continúa con nuevos retos e ideas para ¡Alfabetiza!